¿Cómo impactará el brexit en las importaciones y exportaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea?

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El acuerdo que tiene pendiendo de un hilo a todos los miembros de la UE por sus posibles consecuencias comerciales y económicas. 

El acuerdo para la salida del Reino Unido de la UE, conocido popularmente como el “brexit”, se ha prorrogado y prolongado durante dos largos años, dejando tras de sí una situación de gran incertidumbre comercial. Con la finalización del último plazo, la fecha límite para crear un acuerdo volvió a ser prorrogada hasta el 31 de enero de 2020. Tras casi medio siglo de unión, ambas partes se enfrentarán a un nuevo escenario, que traerá consigo consecuencias económicas por toda la Unión Europea. 

A finales de este mes, vencerá la última oportunidad para que el país británico y la UE puedan construir un acuerdo. De lo contrario, su salida de la Unión Europea tendrá un mayor impacto en los contratos comerciales y en la forma en que importamos y exportamos. Esto será así porque desde enero del próximo año, los tratados y el marco jurídico de la Unión Europea no se aplicarán al Reino Unido, y este dejará, por tanto, de participar en el mercado interior y en la unión aduanera.

El impacto de un brexit sin acuerdo

Si Reino Unido abandona la UE sin un acuerdo, entrará en el mercado único y en la unión aduanera de la noche a la mañana. Esto significará un alto riesgo a la exposición de todos sus productos a una serie de controles e impuestos de la UE. En el caso de que se diera un brexit sin acuerdo, UK perdería automáticamente el acceso libre de aranceles a más de 70 países que forman parte de la Unión Europea. 

Los efectos hipotéticos del brexit sobre las economías de la UE y el Reino Unido se han podido simular mediante el modelo macroeconométrico NiGEM6 desarrollado por el Banco de España. Estos resultados mostraron que en cualquiera de los escenarios (con acuerdo o sin él), el impacto sobre la economía del Reino Unido será considerable, con caídas acumuladas del PIB que oscilarán entre el 1,5% y el 3%, aproximadamente, en el horizonte de 2022. 

Y que la UE, por su parte, perderá alrededor de un 0,4% de su PIB en el escenario más adverso. Dentro del grupo, se producirán diferentes impactos entre los países que la componen, atendiendo a la diferente exposición comercial de cada uno frente al Reino Unido.

Para evitar este desastre económico, en marzo de 2020 el gobierno británico presentó un ‘plan de contingencia’ comercial temporal, en caso de que no se llegara a un acuerdo. Esto significaría que: el 87% de las importaciones en valor estarán libres de aranceles (la cifra actual es del 80%); se favorecerán los productos de países no pertenecientes a la UE; el 92% de las importaciones del resto del mundo estarán exentas de derechos en frontera (frente al 56%); el 82% de las importaciones de la UE estarán libres de aranceles (100% actualmente).

La importancia de un acuerdo efectivo para España

La exposición comercial de España al Reino Unido es significativa, por tanto, el brexit afectará de manera notable en la economía española. Las exportaciones españolas de bienes y servicios dirigidas a este país ascendieron al 9,6% del total en 2019, porcentaje que, en términos del PIB, supuso el 3,4% en 2019. Dentro de esta exposición comercial, que es inferior a la que mantiene el conjunto de la Unión Económica y Monetaria (UEM), pero superior a la que presentan Alemania, Francia o Italia, destaca el peso de las exportaciones turísticas españolas, que suponen cerca de un 1,2% del PIB.

En cuanto a la evolución de las exportaciones españolas de bienes al Reino Unido, su peso en el PIB se ha reducido moderadamente en los últimos años, hasta el 1,6%. Así, de acuerdo con los datos de aduanas, las exportaciones de bienes a este país representaron un 6,8% del total de las exportaciones en esta categoría en 2019 (0,5 puntos porcentuales menos que en 2015), lo que sitúa al mercado británico como el quinto destino más relevante para la economía española por tamaño (era el cuarto en 2015), por detrás de Francia, Alemania, Italia y Portugal. 

En resumen, en comparación con otras grandes economías de la UEM, España mantiene con el Reino Unido unos vínculos comerciales (especialmente en los sectores turístico, agroalimentario y del automóvil) y financieros (fundamentalmente en forma de IED en los sectores financiero y de telecomunicaciones) relativamente elevados. Naturalmente, el impacto económico de la salida de este país de la UE sobre la economía española dependerá de estas relaciones, pero también del resultado final de las negociaciones aún en curso. 

El peor momento para salir de la Unión Europea

Por otra parte, la salida del Reino Unido de la UE se produce en un marco de debilidad económica significativa inducida por la pandemia de Covid-19. En concreto, según las previsiones de Consensus Economics de noviembre, se espera que la economía del Reino Unido caiga un 11% en 2020; la Comisión Europea, por su parte, cifra la contracción para este año en el –10,3%, 2,5 puntos porcentuales más severa que en el área del euro. 

En este contexto, a la incertidumbre sobre los desarrollos futuros de la crisis sanitaria y su eventual remisión, se añadirán los efectos potenciales de la salida del Reino Unido de la UE. La situación derivada de la pandemia, además, podría limitar potencialmente la respuesta de las políticas económicas a la perturbación del brexit, en un entorno en el que el despliegue, en términos monetarios y fiscales, está siendo muy considerable.

Así pues, la fuerte caída de la actividad y la elevada incertidumbre resultantes de la crisis sanitaria aumentan la necesidad de alcanzar un acuerdo, con la mayor brevedad posible, que permita construir unas nuevas relaciones comerciales de amplio alcance entre las dos áreas. Aunque el gobierno afirma que está “trabajando incansablemente para lograr un acuerdo”, resulta evidente que deberán acelerar el proceso para conseguirlo antes de que acabe el año. 

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