¿Qué es la ISO 9000?

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ISO 9000

Garantizar la calidad de productos, servicios y procesos es uno de los objetivos de las empresas para posicionarse como referentes, transmitir confianza y seguridad y conseguir ventajas competitivas

Actualmente, una de las prioridades de cualquier negocio es conseguir ofrecer productos o servicios de calidad a los usuarios, de manera que elijan consumir los suyos frente a los de la competencia. Conseguir un certificado que acredite que esa producción no solo es de calidad, sino que, además, se ha obtenido siguiendo procedimientos y sistemas acordes con la regulación, es lo que se alcanza con la ISO 9000.

Se trata de un conjunto de normas que marcan las directrices que deben seguir las compañías para conseguir que sus sistemas de gestión sean de calidad. Por lo tanto, afectan, no solo a sus productos o servicios, sino también a los procesos implicados en la obtención de los mismos, a la organización interna de la empresa y a cualquier actividad que permita su estandarización para mejorar la calidad.

Origen y evolución del ISO

La ISO tiene su origen tras la Primera Guerra Mundial, ante la necesidad de estandarizar la producción para garantizar el rápido abastecimiento y reparación de los equipos. Así se crea la Federación Internacional de Asociaciones de Estandarización Nacionales (ISA).

Esta organización da paso, en 1947, a la actual Organización Internacional de Normalización (ISO), que crea en 1987 las ISO 9000 (que posteriormente se van actualizando). La creación de estas normativas se llevó a cabo para dar respuesta a una problemática común: ¿qué condiciones debe cumplir mi organización para tener un buen sistema de gestión de calidad?

De esta forma, se unifican los distintos requerimientos existentes en varios países y se crean estándares que pueden obedecer compañías de cualquier lugar del mundo y de cualquier sector productivo. Con ello, se contribuye a generar estabilidad y seguridad en aquellas empresas que consigan el certificado de calidad.

Familia ISO 9000

Son varias las normas que integran la familia ISO 9000. Están interrelacionadas entre sí y son referentes en la calidad de los sistemas de gestión.

  • ISO 9000:2015:  esta normativa se denomina “Sistemas de gestión de la calidad – Fundamentos y vocabulario”. Recoge los principios generales que debe tener un sistema de gestión de la calidad y define los términos que se emplean en este contexto.
  • ISO 9001:2015: “Sistemas de gestión de la calidad – Requisitos”. Esta norma es el punto de partida para implementar un sistema de gestión de la calidad que permita conseguir la certificación, ya que explica los requisitos que se deben cumplir. Tiene especial importancia porque es la única norma de la familia ISO 9000 que se puede certificar. Lo hace una entidad independiente acreditada mediante una auditoría que garantiza el cumplimiento de los requisitos.
  • ISO 9004: 2018: “Gestión de la calidad — Calidad de una organización — Orientación para lograr el éxito sostenido”. Esta normativa se centra en la mejora del rendimiento y del desempeño de un sistema de gestión de la calidad de manera continua y sostenida en el tiempo.

Beneficios de la ISO 9000

La implementación de la normativa ISO 9000 ofrece numerosas ventajas competitivas. Para las organizaciones será más sencillo aumentar su eficiencia, su rendimiento, su productividad y conseguir productos y servicios de mayor calidad, mejorando así su imagen corporativa y la satisfacción de sus clientes.

  • Sistematización de las actividades y procesos: la estandarización permite controlar mejor todos los procedimientos, garantizando su calidad y detectando actividades repetitivas o errores para tomar medidas correctivas. Además, se pueden comparar actividades identificando aquellas que proporcionan una mayor retribución para la compañía.
  • Simplificación del análisis de datos: relacionado con el beneficio anterior, la estandarización también permite que los datos se recojan y evalúen con mayor rapidez y sencillez. Además, esto favorece la toma de decisiones, ya que se eligen las medidas a implementar para mejorar en función de hechos probados que reflejan los datos.
  • Aumento del rendimiento y la productividad: se pueden identificar las debilidades o deficiencias que presenta una empresa, detectando puntos en los que es posible reducir costes sin perder calidad. A la inversa, también es posible encontrar oportunidades de mejora que aumenten la rentabilidad y garanticen un correcto empleo de los recursos.
  • Reconocimiento internacional: conseguir el certificado ISO 9000 supone cumplir requisitos que garantizan el prestigio de una empresa a nivel global, ya que la normativa es similar para todas las compañías del mundo. Además, tiene importancia también el hecho de que sea una entidad independiente la que reconoce la eficacia y la calidad de los sistemas de gestión y procesos internos. La imagen que la empresa proyecta al exterior genera confianza y credibilidad, tanto en los usuarios, como en otros agentes relacionados con su actividad económica, como proveedores, empleados, etc.
  • Aumento de la satisfacción del usuario: el enfoque al consumidor es clave en cualquier compañía, se sitúa en el centro de sus objetivos y se persigue fidelizarlo. Identificar sus necesidades para ofrecerle productos y servicios de mayor calidad tendrá como resultado un cliente leal que confíe en la empresa.

Por último, cabe destacar que se entiende que cualquier empresa que consiga un certificado de calidad ISO 9000 cuenta con una cadena de suministro fiable. Porque la producción, almacenamiento, comercialización y distribución llevan a cabo siguiendo un sistema de calidad reconocido a nivel mundial.