Las empresas saben cada vez más el importante papel que tiene la logística en el comercio. En este contexto, en el que cada vez son más los negocios orientados hacia el e-Commerce, contar con un buen servicio que aborde los aspectos más importantes de la cadena de suministro es fundamental.
Poder hacer frente a la alta demanda puede generar ciertas trabas en la organización y gestión de aspectos de la supply chain. Es ahí donde entra el papel de la externalización logística.
El aumento de la externalización es visible en datos. Según un estudio de Deloitte, el 65% de las organizaciones con éxito tienen entre sus servicios modelos de externalización. Este hecho se explica de una manera simple. La profesionalización que tienen las empresas que se dedican exclusivamente a un ámbito se traduce en una mejora sustancial tanto de la calidad como de la productividad de sus personas trabajadoras.
Contar con un servicio externalizado relativo a la cadena de suministro no hace más que permitir una mejora sustancial de la gestión de sus elementos, al contar con personas expertas profesionales del sector. Pese a ello, la negativa por incorporar este servicio se encuentra presente, con argumentos cuestionables, que, en este artículo, trataremos de desmontar.
Mito 1: desvinculación del negocio
Contratar a una empresa para que realice una parte de tus gestiones no implica que el poder de tu negocio desaparezca, de hecho, es todo lo contrario. Al poder contar con la experiencia de personas dedicadas plenamente al sector puedes aprender a gestionar de una manera óptima tus recursos, así como entender el comportamiento de la demanda y, mediante trabajo en equipo, evolucionar hacia una mejora constante de los procesos de la empresa.
Un aspecto importante que se debe tener en cuenta cuando se contrata un servicio de outsourcing es la calidad y experiencia que lo conforman. Si se trata con un mal proveedor, todo servicio irá mal, sea del ámbito que sea. Estudiar a la empresa con la que trabajes es el paso necesario para poder realizar una externalización efectiva. Contar con una buena relación permitirá obtener grandes resultados y tener un control absoluto de las operaciones que se estén llevando a cabo.
Mito 2: disminuye la calidad
Una de las grandes barreras que aumentan el temor por el outsourcing es la calidad. El miedo porque los productos puedan sufrir daños o un mal cuidado por parte de la empresa de externalización suele ser uno de los aspectos que hacen que se dude sobre este servicio.
La realidad es distinta, siempre que se cuente con una buena empresa, cualquier aspecto de la cadena de suministro se encuentra cubierto. De hecho, son las personas consumidoras del servicio las que deciden los parámetros y las exigencias con las que trabajar, por lo que es mediante estas medidas como se conforma la posterior estrategia. A su vez, se deben firmar una serie de acuerdos sobre el servicio que se ofrece, en el que queda penalizado el incumplimiento de las exigencias.
Mito 3: pérdida de imagen
Abarcar todos los servicios desde una misma empresa ha sido un objetivo generalizado desde hace tiempo, buscando asegurar un control y trazabilidad de todos los procesos – al realizarlos todos la misma empresa -. Viéndolo con perspectiva, supone una incongruencia pensar que una empresa que aborda multitud de aspectos diversos va a llevar un mejor control operativo que una que se encuentra completamente especializada en ese aspecto.
El mito de que toda empresa necesita tener sus propios servicios debe superarse. Externalizar ciertas áreas sigue asegurando una imagen de la empresa consolidada, profesional y eficaz. Es una realidad que una empresa no puede abordar todos los aspectos con los que opera de la mejor manera, por lo que, ¿qué mejor que externalizar aquellos que te aseguren una calidad y fiabilidad completa?
Los clientes tienen en cuenta el producto final y el servicio ofrecido. Asegurando el buen funcionamiento de todos los aspectos del negocio y la buena gestión de la atención al cliente hará no solo que no se pierda la imagen de marca, sino también permitirá una mejora en la gestión de procesos que, no estando externalizados, podían darse de una manera menos efectiva.
Estos son solo algunos de los mitos derivados de la externalización de operaciones, fácilmente desmontables. El buen funcionamiento del outsourcing se basa en un aspecto: la profesionalidad y calidad de la empresa contratada.


