Preparando la ‘vuelta al cole’ de la logística

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Septiembre está a la vuelta de la esquina y eso solo puede significar una cosa: las operativas empiezan su puesta a punto para afrontar una de las temporadas más dinámicas del año, su particular vuelta al cole. ¿Estamos preparados?

La vuelta del otoño hace tiempo dejó de ser sinónimo del fin del verano, dejando paso a la asociación de esta temporada con la llegada de fechas tan icónicas en el calendario del consumidor como son el Black Friday, el Ciber Monday o la Navidad.

Las fechas de mayor actividad para el comercio electrónico prometen volver por todo lo alto y, por extensión, la logística y los servicios de reparto deben engrasar sus mecanismos.

Tener en cuenta los antecedentes

Año tras año, desde la irrupción de la pandemia, la logística ha batido récords en el número de servicios prestados para cubrir la demanda de estos días. Solo en 2021, según la patronal logística UNO, las empresas logísticas gestionaron un total de 106 millones de envíos, lo que supondrá un crecimiento del 7% respecto al año pasado y, de nuevo, representando un nuevo récord.

De media se gestionaron 3,7 millones de envíos al día, si bien en los días de mayor volumen se llegaron a alcanzar hasta 5 millones de envíos, coincidiendo con la semana siguiente a la fecha oficial de inicio del Black Friday.

Preparar la vuelta al cole

Para hacer frente a este volumen de trabajo, las marcas adelantan al máximo las campañas, asegurando de esta manera que estos picos estén repartidos y no se concentre todo el esfuerzo solo en los días de mayor actividad.

Como demuestran las cifras, estos eventos requieren de un nivel de trabajo extraordinario y de una inversión en tecnología y capital humano fuera de cualquier media.

En este sentido, se espera que, como sucedió en anteriores ocasiones, el sector repita las métricas de 2021, cuando las empresas de transporte reforzaron sus plantillas y sumaron un total de 1,15 millones de trabajadores, un incremento del 14% respecto al volumen medio del sector durante el resto del año.

El foco, en esta ocasión, estará en perfiles operativos y estratégicos, desde repartidores, mozos de almacén, personal de atención al cliente, especialistas en previsión de demanda, analítica de datos y responsables de operaciones.

Alianza con la tecnología

Más allá de reforzar las plantillas, el objetivo de cualquier actor de la cadena de suministro es afrontar estos picos de actividad sin poner en riesgo la fuerza laboral. Para ello, la inversión en tecnología se vuelve especialmente relevante ya que, en muchas ocasiones, su inherente escalabilidad permite adaptar sus soluciones a los flujos de demanda.

Ello, además, permite hacer frente a un panorama en el que, más que nunca, la cadena de suministro se encuentra inmersa en la tormenta perfecta: con cuellos de botella que retrasan las entregas, falta de suministros que ponen en riesgo la producción e inflación en las fuentes de energía y propulsión que aumentan el precio final de los productos e impactan de lleno al consumidor final.

3 asignaturas que no puede suspender la cadena de suministro

La proximidad del periodo comercial más importante del año supone, en gran medida, que los actores implicados en la supply chain traten de resolver el rompecabezas logístico. Para ello, hay tres aspectos clave o desafíos que la industria no puede pasar por alto.

Optimizar

Las tensiones en las cadenas de suministro a lo largo y ancho del globo están empujando los costes logísticos. A pesar de las buenas perspectivas económicas, según McKinsey, la inflación y los problemas de suministro han pasado a ser la mayor amenaza para el crecimiento de las empresas durante fechas clave como la Navidad.

El hecho de que se hayan borrado del mapa cientos de rutas de transporte marítimo, desequilibrando la oferta y demanda, y de que desde 2020 la industria arrastre una escasez crónica de contenedores, e incluso de madera para palés y para embalajes de cartón, nublan más el panorama.

Frente a este reto, los players deben centrarse en la parte de la cadena que les atañe, tratando de optimizar el transporte y la logística a nivel regional o local, ayudando a aliviar a través de ello los costes generados por la tensión global de las cadenas de suministro.

Diversificar

Como viene sucediendo desde 2020, todas las previsiones apuntan a que este 2022 los consumidores volverán a querer tener todas las opciones sobre la mesa: desde establecimientos físicos e e-commerce, hasta marketplaces.

En esta línea, las empresas logísticas deberán enfrentarse a la necesidad de aprovisionar cada canal según las necesidades, mejorando la gestión de todas las operaciones ligadas a la logística omnicanal.

Para ello, la anticipación y la planificación deben estar presentes desde el principio.

Flexibilizar

Desde la irrupción de la crisis sanitaria, en base a los últimos datos vertidos por la IRU, Europa perdió un 25% de sus conductores profesionales. En mercados como España, se estima que la brecha entre oferta y demanda de transportistas aumente un 150%.

La escasez de mano de obra ha hecho que, como consecuencia inmediata, se retrasen las entregas de mercancías, afectando no solo a los procesos productivos, también a estas campañas de consumo.

Frente al reto coyuntural que ello supone, en manos de la logística queda aprovechar las ventajas de la tecnología y apostar por soluciones flexibles, capaces de adaptarse a los posibles impactos de esta situación.

En general, el incremento en la tensión soportada por las cadenas de suministro nacionales e internacionales hace necesario tomar medidas para confrontar la ‘vuelta al cole’ de la logística donde, un año más, la demanda marcará el ritmo de aprendizaje.

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