Logística de alimentación y bebidas: cuando la cadena de suministro construye marca

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Noticia en Logístisca Profesional

En 2025, el sector de la alimentación y bebidas ha confirmado su papel como uno de los pilares de la economía española y europea, mostrando una evolución moderadamente positiva tras varios años marcados por la pandemia, la crisis energética y las tensiones inflacionistas. Aunque el crecimiento ha sido contenido, el sector ha demostrado resiliencia tanto en producción como en empleo y actividad exportadora.

Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y del Instituto Nacional de Estadística (INE), la industria de alimentación y bebidas mantiene su posición como la primera rama manufacturera del país por cifra de negocio. Representa en torno al 2,3 % del PIB nacional y cerca del 26 % del total de la industria manufacturera. La facturación global del sector supera los 175.000 millones de euros, consolidando su peso estructural en la economía española.

En términos de producción, tras un 2023 complejo por la inflación y el encarecimiento de materias primas, 2024 cerró con un ligero crecimiento real (en torno al 0,7 %), tendencia que se ha mantenido durante 2025. Este crecimiento ha sido moderado, pero significativo en un contexto de desaceleración económica europea. La mejora se ha apoyado en la estabilización de los costes energéticos y logísticos, así como en la progresiva recuperación del consumo interno.

En el ámbito laboral, el sector ha mantenido niveles de empleo sólidos. De acuerdo con Randstad Research, más de 550.000 personas trabajan en alimentación y bebidas en España, lo que supone más del 20 % del empleo manufacturero. Aunque el ritmo de creación de empleo se ha moderado respecto a los años de recuperación postpandemia, el sector mantiene cifras superiores a las registradas antes de 2020, evidenciando estabilidad estructural.

En cuanto al comercio exterior, 2025 ha estado marcado por una fuerte actividad exportadora, aunque con ciertos condicionantes. Las exportaciones agroalimentarias españolas continúan siendo estratégicas, especialmente en productos como aceite de oliva, vino, conservas, productos cárnicos y hortofrutícolas. Sin embargo, las tensiones comerciales con Estados Unidos han generado incertidumbre, el anuncio de nuevos aranceles provocó un incremento adelantado de exportaciones hacia el mercado estadounidense en 2024, como medida preventiva por parte de las empresas exportadoras. Esta situación ha llevado al sector a reforzar su estrategia de diversificación de mercados.

A nivel internacional, los informes de consultoras como Mordor Intelligence apuntan a que el mercado global de alimentación y bebidas mantiene una senda de crecimiento sostenido, impulsado por la urbanización, la innovación en productos y el cambio en los hábitos de consumo. En particular, destacan varias tendencias que también se reflejan en España: crecimiento de productos saludables y funcionales, aumento de bebidas sin alcohol o de bajo contenido alcohólico, mayor demanda de productos sostenibles y con trazabilidad transparente, y una expansión del canal online y digitalización de la cadena de suministro.

Entre los principales retos del sector destacan: presión sobre márgenes, derivada del incremento de costes laborales, energéticos y de materias primas; adaptación normativa, especialmente en materia medioambiental y de seguridad alimentaria; tensiones geopolíticas y comerciales, que afectan a la planificación exportadora; y necesidad de innovación constante, tanto en producto como en procesos productivos.

En conclusión, el sector de la alimentación y bebidas en 2025 se comporta como una industria madura pero dinámica, con crecimiento moderado, estabilidad laboral y fuerte orientación exportadora. A pesar de un entorno económico internacional incierto, mantiene una posición sólida gracias a su carácter estratégico, su capacidad de adaptación y la fortaleza de la demanda estructural de bienes básicos.

La logística como elemento diferenciador de marca

Sin embargo, en este nuevo contexto competitivo, ya no basta con producir bien: es imprescindible garantizar una cadena de suministro ágil, eficiente y plenamente alineada con las nuevas exigencias del mercado. Y es aquí donde la logística adquiere un papel protagonista. En un entorno marcado por la presión sobre márgenes, la fragmentación de pedidos, el auge del e-commerce y la creciente demanda de trazabilidad y sostenibilidad, la cadena de suministro ha dejado de ser un mero soporte operativo para convertirse en un auténtico elemento diferenciador de marca.

Zebenzuy Taima, director general In Side Logistics, asegura: “La logística ha dejado de ser un mero soporte operativo para convertirse en un elemento diferenciador de marca. Al menos eso es lo que estamos viendo en los últimos años en el sector de alimentación y bebidas, donde la incertidumbre global, las disrupciones en la cadena de suministro y el aumento de costes han obligado a las empresas a replantearse sus estructuras desde la raíz. Y en este sector, los márgenes de error son especialmente estrechos. Hablamos de productos perecederos, de plazos que no admiten improvisación y de consumidores que, cuando algo falla, lo notan enseguida. Por eso, quienes han invertido en digitalización, trazabilidad, automatización o en diversificar sus proveedores no solo han reducido riesgos, sino que han ganado algo igual de valioso: agilidad para reaccionar cuando las cosas se tuercen. Al final, una logística que funciona bien se nota. Se nota en la experiencia del cliente, se nota en cómo percibe una marca y, en definitiva, se convierte en uno de los factores que más pesan a la hora de competir”.

Link a la noticia completa: https://www.logisticaprofesional.com/texto-diario/mostrar/5801821/logistica-alimentacion-bebidas-cuando-cadena-suministro-construye-marca

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